lunes, 1 de marzo de 2010

Cultura

En primer lugar... mis más sinceras disculpas por estar ausente durante esto últimos días, sin embargo cual ave fénix... ¡resurjo de mis cenizas y vuelvo con las pilas bien cargadas!

En estos últimos quince días me ha pasado de todo, pero si tuviera que elegir una palabra sobre todo lo demás sería cultura. Según la RAE (Real Academia Española) significa: “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”

La verdad es que estos días he podido disfrutar de las ventajas de vivir no sólo en Estados Unidos (país con una importante mezcla de culturas) sino que además hay que matizar que vivo en la capital y este concepto asciende inmediatamente a la ciudad a una categoría de nivel cultural muy importante. Pero remitámonos a los hechos que es lo que de sentido a mis crónicas.

A los pocos días de mi último post me invitaron a un concierto en la Sala Black Cat. El espectáculo comenzó con el grupo “Nico Vega”, una banda de Los Ángeles que tocan una mezcla entre rock, soul y en definitiva ese indescriptible Indie. Una vez el ambiente había calentado motores, se subió al escenario “The Soundtrack of our Lives” unos suecos con un rock-pop de lo más marchoso perfecto para rematar el concierto y despedir a todos sus asistentes de muy buen humor. Es cierto que un concierto en una sala “underground” no sirve como inmersión en la cultura de la ciudad y tampoco es un ejemplo válido de crisol de culturas, pero desde luego sí que fue un excelente preámbulo para lo que me esperaba el viernes en el campus.

 [Anuncio que desde el comienzo de la semana pululaba libremente por la red]

En el cartel no lo pone, pero la “profe” de esas clases obviamente es quien os está escribiendo ahora. Sí. Lo se. Lo que no haga yo… Jejeje. El caso es que la primera clase fue todo un éxito. Aparecieron más de treinta personas de todas partes del globo y por supuesto, para la semana, siguiente decidimos dividir a los alumnos en tres grupos diferentes porque sino la pobre profesora no da abasto. De hecho después de la clase aunque teníamos planeado ir todos los latinos a un karaoke, mis pies estaban tan destruidos que se negaron a caminar en otra dirección que no fuese mi casa. Por supuesto, las ganas de fiesta se calmaron el sábado por la noche donde en Café Asia celebramos la llegada del Año del Tigre pero eso sólo fue el comienzo de los festejos el domingo por la mañana Chinatown se vistió de gala y ofreció a sus visitantes un tradicional desfile de lo más pintoresco.

 [El Dragón siempre presente en todas las celebraciones Chinas]

Una vez los festejos se dieron por terminados, cambiamos la mezcla de culturas por la oferta cultural de la ciudad y fuimos al National Mall que viene a ser ese enorme “pedazo verde” en el mapa de Washington DC desde el Capitolio hasta el Potomac y que incluye entre otros atractivos turísticos el Obelisco, el Lincoln Memorial, la Casa Blanca, varios de los museos, como por ejemplo el Smithsonian y un par de monumentos en recuerdo a varias guerras. Los Estados Unidos es lo que tiene: una historia un tanto belicosa.

 [Vista desde el Lincoln Memorial del Obelisco y la Reflecting Pool congelada]

Esta semana ha transcurrido sin demasiadas novedades aunque no por ello ha sido una semana precisamente tranquila. No sé si recordáis (o si leísteis) que en el post tenía un misterio invitado viviendo en mi edredón. Pues bien, a pesar de todos mis esfuerzos por aniquilarlos… las picaduras fueron en aumento llegando a presentar unas miedosas reacciones alérgicas que me obligaron a ir médico. ¿Veredicto? Chinches. ¿Tratamiento? Cambio inmediato del colchón y fumigación experta del cuarto. Así que la noche del miércoles estrenamos mi adorado sofá y el viernes estrenamos cama. La verdad es que a muchos les ha sorprendido que en un país tan “desarrollado” como Estados Unidos se puedan dar casos de chinches pero al parecer es una plaga que vive con total impunidad.

Una vez liquidadas y exterminadas bajo los efectos del pesticida y sobre todo tras tanto tiempo de convivencia conjunta, pensé que lo más justo sería rendirles un homenaje visitando el cementerio de Arlington. Jajajaja. Hombre, el motivo de mi visita lógicamente no fue presentarle mis respetos a mis excompañeros de piso, pero la verdad es que el plan que me propusieron los brasileros para el sábado llego en el momento de enterrar los fantasmas de nuevas picaduras y disfrutar de un hogar (por fin) libre de insectos.

[Cementerio de Arlington: famoso por sus miles de lápidas iguales y perfectamente alineadas]
-Stay toon for more-

2 comentarios:

  1. Ya veo que no paras. Mis detectivescas deducciones han sido acertadas. Chinches eh? ni que estuvieras en el Lejano Oeste. América, tierra de oportunidades... te ha brindado la fabulosa oportunidad de conocer a estas simpáticas criaturas.

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